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El tango como terapia nos permite abordar a través de su música y su
danza, diferentes problemáticas que nos afectan en nuestras vidas.
Bailar sensibiliza y hace aflorar emociones.
Nos ayuda a disminuir el estrés, combatir la ansiedad, las fobias. Desarrolla capacidades como la memoria, el movimiento, la creatividad, el equilibrio, favorece la rehabilitación de enfermedades como, fibromialgia, parkinson, alzheimer, enfermedades cardíacas, etc...
Despierta la femineidad, se descubre a la mujer que se lleva dentro. En los varones también se da un proceso de afirmación de la masculinidad, se hacen más sensibles y aprenden a conocer los registros de la otra persona.
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